Koldo Chamorro y Humberto Rivas, dos soldados de la memoria 

Koldo Chamorro y Humberto Rivas, dos soldados de la memoria de la fotografía

Un artículo y dos fotografías de nuestro socio Bernardo Riego Amézaga

Al comienzo de ésta década, un buen amigo e historiador de la fotografía argentina, Miguel Ángel Cuarterolo publicó un hermoso libro al que tituló “Soldados de la Memoria” se trataba de una recopilación de imágenes fotográficas de la guerra del Paraguay entre 1865 y 1876. Miguel Ángel me envió una carta anunciándome el envío de un ejemplar, y cuando su obra llegó a mis manos, por esos imprevistos que tiene la fragilidad de la vida, mi amigo había fallecido súbitamente. Curiosamente Miguel Angel Cuarterolo y yo nunca nos conocimos personalmente, aunque tuvimos una intensa relación en la distancia por nuestra común pasión por la fotografía. Del título de su libro acuñé un concepto que quiero utilizar de nuevo en esta semblanza de dos amigos más que nos acaban ahora de dejar junto a Ricard Terre, otro autor imprescindible ya, de nuestra reciente historia fotográfica; se trata de Koldo Chamorro y Humberto Rivas que estuvieron con nosotros en Cantabria en aquella utopía fotográfica que vivimos en el Aula de Fotografía.
Entre 1987 y 2001 pusimos en marcha en Cantabria un Aula Universitaria de Fotografía auspiciada por su universidad y en la que se fueron dando cita la mayor parte de los autores que en aquellos momentos estaban haciendo cosas interesantes en la fotografía creativa de éste país. Fueron unos años intensos en los que estaban ya cristalizando los esfuerzos de la década anterior por dotar de valor cultural a la fotografía entre nosotros. Unos nos dedicábamos a la historia y a la gestión cultural y personas como Koldo Chamorro y Humberto Rivas, entre otros muchos además de a trabajar en diversos proyectos fotográficos y difundir su obra, dedicaban una parte de sus esfuerzos a formar y encontrarse con jóvenes fotógrafos que estaban en fase de conformación de su proyecto creativo y el encuentro con autores consolidados les proporcionaba una perspectiva y una profundidad tan interesantes como necesarias.

Koldo Chamorro estuvo con nosotros en 1991, llamó a su encuentro “Taller de Proxémica” y fue un autentico “chispazo” para muchos de los alumnos que seguían las actividades del Aula de Fotografía. Koldo era una persona intuitiva, con un nervio creativo a flor de piel, y un sentido mágico de sí mismo y de su actividad que contrastaba con una permanente insatisfacción que traslucía un deseo de mejorar lo que conocía, una ambición permanente de su personalidad. Siempre me gustó mucho de la obra de Koldo ese esfuerzo que hacía para que su mirada fuese un poco más lejos del realismo que representaba, y lo que más me gustaba de Koldo Chamorro era la pasión que le ponía a todo lo que hacía, lo que podía resultar incómodo para algunos, pero a mí me encantaba por la sinceridad y la fortaleza de sus posiciones.
Humberto Rivas estuvo en el Aula de Fotografía de la Universidad de Cantabria en dos ocasiones, la primera fue en 1994, impartiendo un curso de iluminación y ya en los primeros momentos se había ganado a los alumnos. Su obra era en ese momento muy conocida y valorada, pues Lunwerg había publicado ya su libro. Humberto era una persona tranquila, de una gran elegancia personal y con una experiencia de la vida que se traslucía al conocerlo y hablar con él. Era un excelente comunicador de sus vivencias y experiencias. Disfrutaba con el trabajo de sus alumnos y dedicaba su tiempo con ellos a conocer su trabajo, escucharlos y darlos pistas e ideas con la humildad que solo los que conocen profundamente poseen. Pues los encuentros que hacíamos no pretendían ser un “recetario” sino la confrontación de visiones de quienes comenzaban con un autor consolidado como lo eran ya Koldo y Humberto.

La segunda ocasión que tuvimos a Humberto entre nosotros fue en 1996 donde impartió un taller de Fotografía de desnudo, se trataba de un tema que deseábamos abordar desde hacía tiempo y encontramos en Humberto al autor ideal. Me acuerdo que las instalaciones del Aula por su tamaño no eran adecuadas para una actividad de este tipo, y fue la fotógrafo María Gorbeña quien nos prestó su enorme estudio para el desarrollo del taller. Santander era, y todavía lo es, una ciudad muy conservadora por lo que se trataba de evitar cualquier tipo de morbo en esta cuestión y se trataba de enfocar una actividad de este tipo como lo que era, una faceta más de la creatividad fotográfica. En la Universidad, evidentemente, a todo el mundo le pareció bien, y el taller fue muy bien tratado en la prensa local, hasta se publicó la información con imágenes, algo inédito en los medios regionales de entonces. Sin duda una gran parte del éxito se lo debimos a Humberto Rivas, a su maestría y experiencia para hacer que veinte alumnos improvisaran y trabajaran con todo tipo de propuestas con total naturalidad y libertad de actuación.
Cuando haya reposado el tiempo y se pondere a los autores que en estos años trabajaron tanto por la fotografía española, los nombres de Koldo Chamorro y Humberto Rivas serán imprescindibles por su obra y por sus valores personales. Dos amigos entrañables que ya son dos soldados de la memoria de la fotografía, por la que tanto lucharon en unos años en los que se dotó de valor cultural a un medio tan decisivo para entender nuestra época y que entre nosotros había estado destinado a un incomprensible ostracismo hasta las últimas décadas del siglo XX.

Bernardo Riego Amézaga, fue el creador y director del Aula de Fotografía de la Universidad de Cantabria entre 1997 y 2001 fecha de su finalización como proyecto.


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