JOSEP MARIA SUBIRÀ: Miradas sobre Marruecos
Los fotógrafos nunca dejan de mirar curiosos a su alrededor. Los fotógrafos siempre tienen algo de viajeros. Eso pasa con Josep Maria Subirà (Barcelona 1930), uno de nuestros socios veteranos: siempre lo ha definido su ánimo viajero, su mirada seductora para encontrar paisajes y el tipismo, una mirada que inmediatamente invita a los otros a viajar, a desear esos parajes lejanos que se muestran en la fotografía. Por eso su vocación fotográfica cuajó como pionero de las postales, nutriendo de imágenes los aparadores que en la posguerra no mostraban más que antiguallas cuando los turistas europeos empezaban a conquistar las playas y a buscar souvenirs en los bares de la costa. Subirà entonces era un joven estudiante de ingeniería química con iniciativa e imaginación: había que inventar de nuevo el paisaje español de forma que encajara con la mentalidad moderna de sus nuevos visitantes. Su empresa postalera fue una de las primeras y germen de las más importantes del país. A partir de ahí, su trabajo fotográfico siempre fue de rastreador de paisajes y tipos, con la finalidad de la comunicación, dedicándose profesionalmente a la prensa gráfica (Destino, Serra d'Or, Blanco y Negro). Y nunca dejó de lado la afición a las historias de viajes. Como ésta de Marruecos, en la que nos muestra su mirada tranquila y persistente sobre los paisajes y las arquitecturas detenidas en el tiempo. Recordamos a Laurent y Clifford en esas composiciones de arcos a contraluz... aunque el texto nos habla de su gran dominio del color... Para quien quiera comprobarlo, la muestra Miradas sobre Marruecos se podrá ver durante el mes de julio en Paterna, en el Colegio Mayor La Coma, en la calle Alcácer 21-23. 
[ añadir comentario ] [ 0 trackbacks ] enlace permanente     ( 0 / 0 )
Nuestra amiga Colita nos envió esta referencia de una entrevista que el diario El Mundo realizó al fotógrafo Ramón Masats (Caldes de Montbui, 1931) La excusa para la conversación con el maestro, Premio Nacional de Fotografía en 2004, fue la redición del libro Los Sanfermines (La Fábrica Editorial, 2009). En ella Masats explica sus inicios, su trayectoria como fotógrafo y también su jubilación voluntaria. Entresacamos algunos fragmentos de la entrevista que sirven como testimonio de lo que fue y lo que es hoy la fotografía documental, así como de la postura del fotógrafo que manifiesta pocas ganas de seguir fotografiando y muchas de descansar: "Si tuviese ganas de hacer fotografías, seguiría, pero se me ha pasado la ilusión, creo que me he quedado vacío. Es que me he pegado unas palizas horrorosas, y ahora lo que me gusta es estar aquí, en este sillón, leyendo y haciendo mis cosas. Salgo muy poco. Yo ya he viajado mucho". "Yo ya no voy a estudiar. Se está tan bien sin hacer nada. ¡Me lo he ganado!", añade cuando se le pregunta por la fotografía digital. Masats, que durante unas cuántas décadas ha fotografiado toda clase de escenas y eventos de la España de los años 50 en adelante, algunas de cuyas imágenes formas parte de la iconografía fotográfica popular ("¡Estoy del seminarista hasta la gorra! Todo el mundo que me pide una foto, me pide esa, parece que no haya hecho nada más!", exclama.) emite algunas opiniones que dan que pensar a los que aun hoy se dedican con ahínco a la fotografía documental: "Si se quiere hacer un reportaje así, hay que irse al Tercer Mundo. En España los abogados lo impedirían. Ahora Cartier Bresson no podría existir. Es que los fotografiados se han dado cuenta de que tienen derecho a su propia imagen y te preguntan '¿y esto para qué es?'. Como hay tanta mierda en la televisión y en ciertas revistas... A mí me parece muy bien que defiendan sus derechos, aunque me jodan como fotógrafo. Yo a veces tuve dudas a cerca de qué derecho tenía para sacar fotos de la gente". Estas opiniones nos enfrentan a una de las cuestiones éticas más importantes en relación a este tipo de fotografía. Por una parte está el deseo del fotógrafo de captar unas imágenes con un valor informativo, antropológico e histórico único, que ningún otro medio de representación ni documentación anterior había hecho posible. Por otro, el derecho a la intimidad de cualquier persona, vulnerado y trivializado a menudo por el uso de la imagen que hacen los medios de comunicación. Masats es consciente de que ahora le resultaría difícil captar las imágenes que él y otros muchos fotógrafos de su generación realizaron por todo el mundo, sin las cuales nuestra comprensión de la vida y la historia del siglo XX no sería la misma. "Las últimas fotos se las hice a los gatos jugando hace unos meses y son las únicas que he hecho en los últimos tres o cuatro años". Lo dice sin nostalgia. No debe tenerla quien tiene una obra tan consistente tras de sí. “Es curioso que yo estoy igual, y no retrato mas que a mis gatos” nos dice Colita en su mensaje. Puede que al finalizar el siglo XXI no contemos con una historia gráfica tan completa y tan hermosa como la de este siglo que acaba de finalizar. O quizás los fotógrafos encuentren la manera de resolver este dilema, a través del respeto y el consentimiento de las personas fotografiadas, como muchos ya están haciendo. RAMÓN MASATS: Spanish Photographer© Ana Bolívar
[ añadir comentario ] ( 137 visualizaciones ) [ 0 trackbacks ] enlace permanente     ( 3 / 412 )
CRISTINA GARCÍA RODERO: primer miembro español de la Agencia Magnum
Enhorabuena a Cristina García Rodero. El proceso de admisión a Magnum es lento y laborioso, pasa por una serie de estadios y cribas hasta poder ser admitido como miembro de pleno derecho de esta reputada agencia de fotógrafos. La trayectoría profesional de Cristina es incuestionable, su obra fotográfica tiene un rigor y una coherencia extraordinarios. Treinta y cinco años dedicados a documentar ritos religiosos y paganos, tanto en España como en otros países del mundo, con una mirada potente, rigurosa, viva y no carente de un cierto sentido del humor, cercana a todo lo que fotografía, son suficiente aval para estar entre los mejores. Su vitalidad, su simpatía, su carácter campechano sin duda animarán las asambleas de la vieja Agencia. (Ver la noticia en el diario El País)
 Cristina García Rodero en una imagen reciente, © EDICIONES EL PAÍS, S.L.
[ añadir comentario ] ( 101 visualizaciones ) [ 0 trackbacks ] enlace permanente     ( 3 / 666 )
RAFAEL AROCHA galardonado en Px3 de París
Rafa Arocha, un estrecho colaborador de nuestro Centro, ha sido galardonado en el PX3 Prix de la photographie de París con el tercer premio de fotoperiodismo y naturaleza, por su trabajo Villacarli, salón de belleza, un reportaje sobre la esquila de las ovejas visto con muy buena luz. Podéis comprobarlo en la web del premio buscando en Photojournalism - Nature/Environmental. Enhorabuena, Rafa! 
[ añadir comentario ] ( 144 visualizaciones ) [ 0 trackbacks ] enlace permanente     ( 3 / 467 )
La fotografía en la selectividad catalana
En la convocatoria de la selectividad catalana de junio de este año se introduce en el examen de la materia de Imagen un ejercicio de "lectura e interpretación de imágenes": una de las competencias más importantes del currículum del bachillerato de artes cuyo entrenamiento predispone a los alumnos a tener criterio en la interpretación de los mensajes visuales y les da las bases para su propia experimentación en el lenguaje. Como profesora celebré la entrada de la fotografía en un examen de selectividad, desplazando por una vez al vídeo, al cómic y a la televisión que suelen ser normalmente los medios elegidos. Pero inmediatamente me sentí decepcionada al ver las pésimas reproducciones fotográficas y la falta de criterio en la redacción del enunciado. La pareja de fotos propuesta como referente para el comentario, que constituía la opción A del examen, se atribuía a dos de los mejores autores del siglo XX -según el enunciado de la pregunta-: Philippe Halsman y Ernst Haas (de entrada, la coincidencia en la inicial del apellido, me resultó algo sospechosa...) El Dalí Atómicus (1948) de Halsman es una fotografía muy conocida. También es conocida la historia acerca de su creación. Halsman necesitó 26 intentos para lograr la fotografía definitiva en la conjugación del salto del pintor, el lanzamiento de tres gatos al aire, la suspensión de dos caballetes del techo mediante cables, una silla sujetada desde el fuera de campo por la esposa del fotógrafo y un cubo de agua arrojado en el momento del disparo de la cámara por un asistente. Un cuidado proceso de escenificación y actuación que duró 6 horas para lograr el momento infinitesimal deseado -creado intencionalmente pero a la vez fugaz y aleatorio-, del agua cristalizada en el aire y los gatos y Dalí arrojando sus sombras contra el suelo. El estilo de su autor es conocido por su blanco y negro perfectamente degradado, por el cálculo de la iluminación -en este caso cenital para potenciar el brillo del agua- y la nitidez de las grandes placas. Fotografía directa, aunque escenificada y dirigida por su autor con la colaboración del modelo. Pero ¿qué es lo que veían los alumnos en el papel del examen? Una imagen del tamaño de un cromo, interpolada mil veces, con las típicas aureolas en torno a las formas oscuras, sin ninguna definición, en la que no se reconocía ni tan siquiera el popular rostro de Dalí. Pero este descuido en la reproducción no fue la única falta de respeto contra la fotografía. El enunciado de la pregunta parecía hecho por alguien totalmente ajeno a la disciplina (traduzco del catalán): "En una fotografía siempre hay un grado de manipulación por parte del autor. En los dos ejemplos propuestos, los autores han usado diferentes procesos técnicos para plasmar la intención estética. Qué tipo de manipulación ha ejercido cada uno de los dos fotógrafos sobre su obra? Razonad la respuesta." Razonemos: Para empezar... Emplear el término manipulación cuando se trata de fotografía directa es una barbaridad. Salvo que se trate de la manipulación que ejerce el fotógrafo sobre la opinión del público (como por ejemplo en la fotografía informativa) manipulación es un concepto que se refiere a la intervención del autor mediante "las manos", o cualquier otro instrumento, una vez que la toma está hecha. Enseñamos a los alumnos a diferenciar entre la fotografía escenificada (aquella que reproduce un montaje dirigido por el autor -como en este caso- con diferentes grados de intervención), de la fotografía retocada (aquella en la que el autor potencia ciertos aspectos en la copia para crear efectos visuales de contraste, color, etc., también con diferentes grados de intervención) y la fotografía manipulada, es decir, aquella en la que el autor (o cualquier otra instancia) ha intervenido después de la toma para crear la escena y la acción: suprimiendo y añadiendo elementos, cuyo caso más extremo es el fotomontaje. Por eso se podía inducir erróneamente al alumnado a interpretar la fotografía de Halsman como un fotomontaje, cuando no lo era. La pregunta pedía la identificación del tipo de manipulación cuando realmente lo que debería pedir -ateniéndose a los manuales de lectura e interpretación de imágenes- sería la identificación de los diferentes recursos expresivos y cómo estos recursos afectan a la interpretación del tema por parte del espectador: el encuadre, el punto de vista, la iluminación, la velocidad de obturación, la profundidad de campo, el color... Opciones creativas que revelan la mirada peculiar del fotógrafo, no un grado de manipulación. Una de las mesas de las jornadas de SCAN se dedicó a la pedagogía de la imagen. De allí salieron unas actas en las que la administración educativa y la cultural se comprometían a potenciar la enseñanza de la fotografía en los diferentes niveles educativos con el doble objetivo de formar ciudadanos críticos y universitarios capaces de profundizar e investigar en los procesos de producción de las imágenes. Una de las propuestas de esta mesa pedagógica fue la demanda de un Instituto que agrupara a las distintas instancias encargadas de la gestión, difusión, enseñanza, investigación, etc. de la fotografía, con la finalidad de cerrar criterios y de suministrar observadores para los procesos públicos de interés general en los que interviniera la fotografía, como podría ser la supervisión de las pruebas de selectividad. Mientras que cualquier cuadernillo de examen de selectividad lleva el marchamo del "Institut d'Estudis Catalans", signo que garantiza la corrección lingüística y la edición del modelo de examen... yo me pregunto: ¿ha habido alguien que hiciera lo mismo con las fotografías publicadas? (Otro ejemplo sangrante de esta convocatoria es la reproducción en la prueba de Volumen de dos fotografías de Gjon Mili, fotógrafo de la revista Life, sin pie de foto ni referencia a su autor) ¿Por qué no existe alguna institución que vele por la calidad de la reproducción de las fotografías y el respeto a la autoría y especificidad de este medio? ¿O es que se considera superflua la buena visibilidad de la imagen y los acuerdos en torno a los conceptos que intervienen en el análisis? 
[ añadir comentario ] ( 255 visualizaciones ) [ 0 trackbacks ] enlace permanente     ( 3 / 917 )
<< <Anterior | 8 | 9 | 10 | 11 | 12 | 13 | 14 | 15 | 16 | 17 | Siguiente> >>
|